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Sobre nosotros

Los socios de la OPFH Frubézar somos agricultores de las Vegas del Guadalquivir en Córdoba y del Genil en Sevilla y del Valle del Tiétar en Cáceres. Cultivamos naranjos, nogales y almendros con una superficie total de 1408 hectáreas.

La historia de Frubézar es reciente, la concesión del reconocimiento como Organización de Productores de Frutas y Hortalizas nos fue concedida en Diciembre de 2018. Somos un total de 8 socios y entre ellos hay familias con tradición agrícola de más de 800 años. Acogemos esta etapa como socios productores con mucha ilusión y asumiendo la responsabilidad de llevar a los mercados nacionales e internacionales nuestros mejores productos. Practicamos agricultura sostenible y estamos comprometidos con el ahorro del agua y el cuidado del medio ambiente. Hacemos transparentes los procesos para el cliente y somos estrictos en el cumplimiento de las garantías alimentarias que establece nuestra legislación. Estamos certificados por Global GAP.

Parte de la producción de naranjas y almendras que cultivamos lo hacemos en ecológico. Estamos certificados por Certifood y varios socios de Frubézar han puesto ya sus fincas en transición a ecológico. Ofreceremos al mercado una oferta aún más completa donde el comprador pueda elegir entre variedades y procedimientos agrícolas diferentes.

La búsqueda y la adecuación de nuestras variedades arbóreas las han realizado técnicos y agricultores de Frubézar con el acompañamiento de entidades tan prestigiosas como la ETSIAM o la Universidad de California. Cuando se trabaja con árboles se asumen los riesgos mucho antes de la plantación, la búsqueda de plantas que se adecúen al clima y a la tierra, la financiación,  la innovación en las labores del campo, la inversión en tecnología y la búsqueda de I+D han sido esenciales para que nuestras plantaciones estén dando su mejor rendimiento con unos costes más bajos y una mayor calidad en los frutos.

Aportamos calidad al aire con nuestras plantaciones. Nuestros bosques de naranjos, nogales y almendros capturan entre el 20 y el 50% del carbono del aire de su entorno y lo transforman purificando el aire. Son los llamados sumideros de (CO2). Toda la biomasa del árbol, tronco, ramas, hojas y raíces, constituyen un almacén de (CO2). Así, el beneficio a nuestra atmósfera se hace de manera silenciosa y permanente.